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"Toda historia tiene un comienzo y tiene un final, aqui miraras todos los acontecimientos...de principio a fin."

Vuestra historia comienza  a partir de aqui...

Capítulo I — El comienzo

Scyla era un archipiélago aislado donde distintas razas sobrenaturales convivían hasta la llegada de nuevos habitantes, cuya presencia comenzó a alterar el equilibrio existente. Una noche, un misterioso camino de luz los condujo hasta una playa, donde una gigantesca puerta los llevó a una celebración que terminó convirtiéndose en una amenaza cuando una mujer humana intentó exterminar a las criaturas sobrenaturales. Justo antes del enfrentamiento aparecieron El Cantar y El Réquiem, dos entidades vinculadas respectivamente al principio y al final, capaces de detener la amenaza sin necesidad de luchar. Tras desaparecer sin dar explicaciones, quedó la sensación de que su aparición no había sido casual y de que la llegada de los nuevos habitantes había puesto en marcha algo mucho más antiguo, dando comienzo a un nuevo ciclo en Scyla.

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Capítulo II — El despertar de Hati​

Durante una noche de luna llena, la montaña de Hati comenzó a emitir una extraña luz hasta parecer un enorme ojo que despertaba después de miles de años. Poco después, los licántropos de Scyla comenzaron a transformarse y perdieron el control, siendo incapaces de detener su lado salvaje mediante magia, rituales o cadenas. Una voz procedente de Hati explicó que aquello no era una maldición, sino una parte natural de su existencia que solo podía ser controlada desde su propio corazón. Aunque los habitantes creyeron haber vivido simplemente una tragedia, el despertar de Hati fue en realidad otra señal de que una fuerza antigua comenzaba a despertar en Scyla y que los acontecimientos que estaban por venir formaban parte de algo mucho mayor.

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Capítulo III — La canción de los Arquetipos

Una misteriosa melodía comenzó a escucharse por todo Scyla y guio a varios habitantes hasta un lago imposible, donde apareció una antigua mansión. Allí, Edmund Foyd les reveló que Charles Murphy había utilizado unas esferas que contenían las almas de antiguos Arquetipos para intentar abrir una puerta entre mundos, provocando que la realidad comenzara a deformarse. Tras enfrentarse a los peligros de la mansión y destruir las esferas, las almas fueron liberadas, pero necesitaban nuevos sucesores. Así, varios habitantes recibieron sus reliquias y heredaron el poder de los antiguos Arquetipos, dando comienzo a una nueva generación. Aunque parecía simplemente una sucesión de poderes, el proceso escondía algo más: una generación terminaba mientras otra comenzaba, repitiendo un ciclo que quizá ya había ocurrido antes. Antes de desaparecer, las antiguas almas dejaron una advertencia sobre la fugacidad del poder y el final de toda canción, unas palabras cuyo verdadero significado todavía estaba por descubrir.

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Capítulo IV — Shangrila y el nacimiento que no ocurrió

En octubre, una segunda luna roja llamada Shangrila apareció sobre Scyla, extendiendo una sustancia corruptora que afectó de distintas formas a las razas del archipiélago. Mientras los licántropos se volvían más violentos, los elfos sentían una furia desconocida y las banshees escuchaban voces de almas que anunciaban el nacimiento de una nueva divinidad. Las cartas del tarot comenzaron a caer del cielo y guiaron a los habitantes hacia el lugar donde Shangrila estaba a punto de romperse. De su interior surgió la Sierpe de las Pesadillas, protectora del llamado Huérfano, una entidad que debía nacer y convertirse en dios. Los habitantes consiguieron detener el nacimiento y hacer caer la luna, pero su victoria no fue completa: entre los restos apareció la carta del Eclipse, dando a entender que aquello que habían detenido no había desaparecido realmente, sino que algo de aquella amenaza seguía existiendo y podría volver a manifestarse.

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Capítulo V — Las campanas de Krampus

Durante el solsticio de invierno, unas misteriosas campanas condujeron a los habitantes hasta la playa, donde aparecieron criaturas oscuras y Krampus, acompañado de una niebla negra que transformó a los adultos en niños y atrapó sus almas dentro de enormes campanas. Su objetivo no era matarlos, sino arrebatarles todo lo que habían aprendido y construido con los años, dejándolos indefensos y sin su experiencia. Para detenerlo, los habitantes tuvieron que enfrentarse a la situación conservando sus mentes adultas y buscar tres artefactos sagrados. Aunque no lograron recuperarlos todos, consiguieron romper las cadenas y campanas que sostenían el hechizo, haciendo que recuperaran sus cuerpos. Krampus desapareció antes de ser derrotado por completo y prometió regresar, dejando una vez más la sensación de que, en Scyla, ninguna amenaza termina realmente, sino que siempre puede convertirse en el comienzo de algo nuevo.

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Capítulo VI — El desierto y la rosa

Una misteriosa invitación llevó a los habitantes hasta un desierto interminable, donde descubrieron la Pirámide de Heh, un antiguo lugar utilizado por Anubis para guiar las almas hacia el más allá. Algunos quedaron atrapados en dimensiones propias y tuvieron que superar siete pruebas relacionadas con el perdón, la humildad, la paciencia, la compasión, la gratitud, el amor y la empatía. Poco a poco comprendieron que aquellas pruebas no estaban destinadas a ellos, sino al propio Anubis, quien debía aprender a comprender la humanidad. Un antiguo poema los condujo hasta una rosa capaz de florecer en aquel desierto, que resultó ser Undine, la Infinita, diosa y esposa de Anubis. Ella había creado las pruebas como una maldición para enseñarle aquello que le faltaba, y gracias a la compasión de los habitantes, Anubis finalmente logró comprenderlas. Undine levantó la maldición y decidió enseñarle personalmente, pero antes dejó una advertencia que tendría gran importancia en el futuro: incluso una diosa como ella tiene límites y existen cosas que ni siquiera su poder puede cambiar.

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Capítulo VII — La noche sin amanecer

El siguiente desastre comenzó cuando el amanecer dejó de aparecer y un río de sangre surgió en el antiguo distrito hospitalario, donde unas flores carmesí comenzaron a alimentarse de los cuerpos. De aquel lugar apareció Carmilla, consorte de Cain, decidida a convertir Scyla en un reino vampírico. La infección se extendió rápidamente, transformando a los supervivientes en marionetas y despertando a antiguos Antediluvianos, hasta que casi todo el archipiélago quedó cubierto por una luna roja. Sin embargo, los habitantes descubrieron que Carmilla no era completamente real, sino un eco creado a partir de una larva y de un fragmento relacionado con la divinidad que Shangrila había intentado traer al mundo. Cuando el Eclipse volvió a aparecer, condujo a Sylva hasta el arco ancestral de Cainoxis, la única arma capaz de acabar con Carmilla. Sabiendo que podía costarle la vida, Sylva disparó la flecha que atravesó el corazón de Carmilla y murió en el proceso. Tras su sacrificio apareció una misteriosa sombra femenina que tomó el diamante negro dejado por Carmilla: la Presagista. Poco después, El Cantar y El Réquiem regresaron y devolvieron a Sylva a la vida, dejando una pregunta que nadie podía responder: por qué había sido elegida para regresar.

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Capítulo VIII — Wonderland

En mayo, los habitantes de Scyla fueron transportados a Wonderland, un mundo extraño lleno de jardines infinitos, relojes al revés, mesas flotantes y flores cantoras. Allí, Cheshire los recibió en una celebración organizada por la Corte de Corazones para honrar a las madres, permitiéndoles disfrutar de un breve momento de paz y recordar a quienes estaban presentes, habían desaparecido o ya no estaban. Sin embargo, la llegada de la Presagista convirtió la celebración en una pesadilla: Wonderland comenzó a morir, las flores se marchitaron y las cartas negras cubrieron el cielo. La Presagista les advirtió que habían jugado demasiado con la magia y que toda ella tenía un precio, antes de destruir Wonderland y devolverlos a Scyla. Al regresar, cada habitante llevaba consigo un pétalo negro y, por primera vez, comprendieron que cuando la Presagista hablaba del «arca», quizá no se refería simplemente a una metáfora, sino al propio Scyla.

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Capítulo IX — El Confín del Continuo

Hyeon fue llevado hasta el Confín del Continuo, un lugar donde el tiempo y el espacio se mezclaban y solo quedaban fragmentos de posibles futuros. Allí se encontró con la Presagista, quien demostró conocer secretos sobre él y los demás habitantes, además de hablarle de un libro aún sin abrir, de las diosas y de lo ocurrido en Wonderland. Fue entonces cuando reveló la verdadera naturaleza de Scyla: no era simplemente un archipiélago, sino un Arca, y tampoco era la primera, pues antes habían existido otros ciclos en los que las divinidades habían otorgado poderes a sus habitantes. La Presagista los consideraba «mascotas» porque creía que habían sido creados para cumplir un propósito dentro de aquel experimento. Hyeon intentó conseguir más respuestas, pero ella se negó a revelar toda la verdad y solo le advirtió que el tiempo se estaba agotando. Antes de devolverlo a Scyla, demostró que conocía aquello que más quería proteger, dejando claro que su conocimiento iba mucho más allá de lo que los habitantes podían imaginar. Hyeon regresó decidido a descubrir la verdad por sí mismo y comprendió que la única forma de hacerlo era abrir el libro.

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Capítulo X — La profecía

Cuando los habitantes abrieron finalmente el libro, en lugar de encontrar respuestas descubrieron una antigua profecía que hablaba del origen de un Arca nacida de magia robada durante el caos de un cataclismo anterior. Sus palabras también mencionaban a dos hermanas unidas por una antigua traición, una de ellas marcada por el daño y otra destinada a recordar lo ocurrido. La profecía hablaba además de un ciclo que había comenzado y terminado en el Doceavo y que volvería a comenzar en el Decimocuarto, mientras una misteriosa figura permanecía detrás del Velo, consumida por la locura y la rabia. Sin embargo, la parte más inquietante era la advertencia sobre la medianoche, cuyo comienzo dependería de un pecado divino, un acto capaz de romper las propias leyes de las divinidades. La profecía no revelaba quién tendría que cometerlo ni cuáles serían sus consecuencias, pero dejaba claro que ese acto sería necesario para que el ciclo pudiera avanzar hacia su siguiente etapa.

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Capítulo XI — El corazón de una Arquetipo

Los habitantes regresaron a Desert Rose en busca de respuestas y volvieron a encontrarse con Undine, quien reconoció que incluso su poder tenía límites y que no podía detener por sí sola las fuerzas que estaban actuando sobre Scyla. Para comprender mejor lo que ocurría, la diosa dividió parte de su esencia en distintas manifestaciones que le permitieron comunicarse directamente con los habitantes y escuchar sus preguntas. A través de ellas descubrieron que el ciclo no podía terminar de manera natural, sino que necesitaba un acto capaz de romper las propias leyes de las divinidades: un pecado divino. Sin embargo, todavía desconocían quién tendría que realizarlo o qué consecuencias tendría, mientras que la Presagista parecía conocer desde hacía mucho tiempo la identidad de quien estaba destinado a dar ese paso.

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Capítulo XII — Morticia

Morticia fue llevada al Confín del Continuo, donde la Presagista la esperaba y la llamó Zenith de las Sombras, recordándole el poder que había recibido de las diosas. Para demostrarle que incluso ese poder podía ser arrebatado, la Presagista extrajo la Zenith del cuerpo de Morticia y la convirtió en una esfera negra que lanzó al vacío, dejándola únicamente con sus propios poderes y sus grimorios. Entonces reveló la verdad sobre el pecado divino: nacería del corazón de una Arquetipo cuyo camino todavía no había terminado y que sería guiada por las propias diosas hacia un sacrificio. Para completar el ciclo, tendría que arrancarse su propio corazón y aceptar el poder de su padre, aunque aquello pudiera costarle la vida. Morticia se negó a aceptar un destino que ya parecía decidido para ella, pero la Presagista comprendía su resistencia, pues también había vivido bajo un destino impuesto y sabía que luchar contra algo escrito antes de tener la posibilidad de elegir no era tan sencillo como negarse.

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Capítulo XIII — La Duodécima Arca

La Presagista finalmente reveló la verdad sobre la historia que había ocurrido antes de Scyla: la existencia de la Duodécima Arca, cuyos habitantes también habían recibido poderes de las divinidades y habían creído que aquellos dones eran una forma de ayuda. Sin embargo, según la Presagista, todo formaba parte de un juego en el que las divinidades provocaban los problemas, observaban cómo sus criaturas los enfrentaban y después las recompensaban con nuevos poderes para continuar con el siguiente acontecimiento. Por eso los llamaba «mascotas», no porque fueran inferiores, sino porque vivían dentro de un sistema cuyas verdaderas reglas parecían conocer únicamente quienes lo habían creado. Finalmente, la Duodécima Arca terminó abandonada al caos, y ahora Scyla comenzaba a seguir un camino demasiado parecido al suyo, repitiendo acontecimientos que quizá ya habían sucedido antes.

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Capítulo XIV — La medianoche

Después de todo lo ocurrido, los habitantes de Scyla comenzaron a comprender que los acontecimientos que habían vivido no eran sucesos aislados, sino partes de una historia mucho más antigua. Hati, los Arquetipos, Shangrila parecían estar conectados por un mismo  hilo en el que  al  final daba paso a un nuevo comienzo. Los Arquetipos eran reemplazados, las amenazas desaparecían dejando fragmentos de sí mismas y hasta las divinidades demostraban tener límites.

La Presagista no necesitaba destruir Scyla directamente; solo debía retirar aquello que mantenía el Arca en pie y esperar a que llegara el momento indicado. Ese momento era la medianoche, cuando alguien tendría que cometer el pecado divino y entregar su propio corazón para permitir que el ciclo avanzara. Sin embargo, todavía quedaba la duda de si aquel sacrificio serviría realmente para terminar con el ciclo o si, por el contrario, sería aquello que provocaría su siguiente comienzo. Porque si todo había sucedido antes, quizá la verdadera pregunta no era cómo detener el ciclo, sino quién había decidido que debía repetirse.

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Y eso solo dejaba a todo el mundo con una cuestión ¿En quien podían confiar? en su divinidades las cuales les había dado la mano ¿o la presagista, aquella que se había encargado de destruir wonderland y todo lo que ello conlleva.

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TODO CONTINUARA EL CICLO DEBE DE DESCUBRIRSE AUN

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