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Cazadores

Khalan Skull

Especie: Cazador (Inquisidor)

Edad: 25

FC: Jarod Joseph (sugerido)

Historia:

Khalan Skull vivía una vida tranquila, en una granja de Texas, junto con sus padres y sus cuatro hermanos; dos hermanas mayores y dos hermanos pequeños. Los cinco hijos habían aprendido el valor del esfuerzo, la familia no es que tuviese mucho dinero, más bien vivían cada día con los pocos beneficios que conseguían de la granja.

 

Khalan no paraba de pensar, cada noche, en su litera, tan cansado por el trabajo diario compaginado con el estudio que apenas le aguantaban los párpados abiertos: “¿Esta vida es la que me espera?” pero, ¿A qué otra vida podía aspirar?

 

El mejor momento de la semana era cuando conseguía escaparse en mitad de la noche, llegar al establo y ver a Thommas, los besos furtivos, las caricias ansiadas y los jadeos compartidos. Siempre a escondidas. Una familia tejana no iba a permitir tener a uno de sus hijos varones enamorado de otro hombre. Casi escuchaba a su padre llamándole maricón y tirándole cosas a la cabeza solo con pensar en decírselo.

 

En una de esas plácidas noches en las que el cansancio del trabajo pasaba a un segundo plano junto con Thommas, al que consideraba el amor de su vida, el olor del humo llegó a los amantes.

 

Khalan salió del granero a medio vestir, con el pecho aún descubierto, para ver cómo su casa ardía hasta los cimientos. Nadie intentó salir, nadie parecía quedar con vida, pero aun así, él entró. Gritó el nombre de cada uno de los componentes de su familia pero nadie respondió, y al entrar en una de las habitaciones, teniendo que tirar la puerta abajo para ello, y gritando entre tos, el nombre de sus hermanos pequeños, encontró una figura que no era humana.

 

Absorbiendo el alma del más pequeño de los niños. El extraño ser desapareció entre el humo, dejando a Khalan solo con las quemaduras creciendo por su cuerpo. Abandonó Texas, sin demasiado dinero, sin explicaciones a Thommas, buscando entre tomos la bestia a la que se correspondía la imagen que tenía grabada a fuego en su mente. Su búsqueda le llevó a Scyla, y a los Inquisidores, que al describirles la figura que había visto, le aseguraron que se trataba de un demonio. Por ello, se alistó, dejándolo todo atrás… Salvo su odio por los sobrenaturales, y su promesa de venganza

 

Naevia Drake

 

Especie: Cazadora (Mercenaria)

Edad: 30

FC: Jenna Ortega

Historia:

Nunca llegó a pensar que las deudas de su padre, un estúpido borracho, ludópata, con aires de intelectual y de los que dicen “Yo no me hago rico porque no quiero”, se iba a endeudar con unos usureros hasta el punto de tener que formar ella, y su hermano mayor, Dirion, como parte del cobro.

 

Naevia miraba con odio a su padre mientras los hombres le golpeaban y le decían que aún con eso, tenía que pagar el resto de la deuda. Solo como aviso, asesinaron de un fuerte golpe en la cabeza a la madre de los hermanos Drake. Naevia nunca olvidaría el sonido que hizo el cráneo al recibir el golpe, ni la manera en que la cabeza de su madre rebotó contra el suelo cuando cayó. Dirion la resguardó colocándola tras él, pero después de lo que le habían hecho a su madre, y aún con su padre siendo golpeado por los matones, Naevia salió de detrás de su hermano para mirar a su padre.

 

No dejó de mirarlo un solo momento, deseando que el odio que sentía se clavase en lo más profundo del cerebro de aquel orangután que había vendido algo tan importante como la vida de ella y su hermano. Los hombres les montaron en coches distintos, Dirion tendría unos dieciséis años y Naevia no llegaba a los doce, pero ambos pelearon como auténticos guerreros para evitar que sus manos entrelazadas se soltasen. No tuvo buen resultado.

 

Un golpe dejó a Naevia sin conocimiento. Cuando despertó en el burdel de Madame Dupont, en un sitio desconocido y con sus “niñas” mirándola como si fuese mercancía, la joven volvió a patalear. -Parece que nos ha salido guerrera. –Rió la Madame con acento francés al hablar.- Enseñadle bien, o será mi merienda. Esa fue la primera vez que Naevia vio los colmillos de un vampiro. Recién llegada a Scyla, demasiado joven como para controlar el miedo, demasiado tarde como para volver a ser una niña normal y corriente. Las “niñas” de la Madame del burdel no volvieron a escuchar a Naevia quejarse.

 

Miraba todo con ojos curiosos y aprendía de ellas como embaucar a los hombres para conseguir limpiarles la cartera, incluso sin necesidad alguna de bajarse un simple guante. Para ellos, los hombres eran tan estúpidos como las moscas, y con todas las enseñanzas, Naevia aprendió a mimetizarse para parecer quién no era con tal de agradar. Se volvió camaleónica. El problema llegó cuando un simple sangrado la declaró de cara al mundo como una mujer, y con ello, también debía cumplir en la cama como las demás “niñas” del burdel. El orondo hombre que se le echó encima y empezó a besar su cuello hizo que Naevia gritase de pánico, pero recordó las palabras de las “niñas” que la habían enseñado y educado en todo ello “Es mejor no enfadar a Madame Dupont. Al menos si quieres seguir viva, chica”. Pero en ese momento le importó una mierda.

 

Todo, Madame Dupont, tener un techo sobre el que dormir, sus compañeras, cumplir como una buena mujer. Las habitaciones estaban iluminadas con antiguas lámparas de aceite, la misma que cogió y estampó contra la cabeza del putero. Al desparramarse el aceite por él, también lo hizo el fuego. El hombre intentó envolverse en las cortinas entre gritos, y todo empezó a arder. Naevia salió del burdel a gatas, tosiendo tanto que sentía que se ahogaba, con los pulmones llenos de humo y manchas de hollín. La multitud de la calle se había aglomerado para observar lo que sucedía, pocos hacían algo al respecto. Alguien la cogió por la axila y la levantó del suelo, echándole una chaqueta por encima. -Muévete, niña. Tienes culpable escrito en el rostro y la vampiresa que lleva el burdel va a sacarte los ojos por la nuca si te caza. –La mujer que la hablaba era una total desconocida. La arrastró por los callejones hasta estamparla contra una pared. Al mirarla se dio cuenta de que le faltaba un ojo.- Hay que quitarte el hollín y cambiarte de ropa. Y así conoció a Hunter, un nombre de chico para una salvaje mercenaria. Hunter la metió en el gremio una vez hubo entrenado lo suficiente como para no morir a manos de cualquier sobrenatural al que tuviesen que cazar para cobrar su peso en oro. Se ganó el apodo de “La chica en llamas”, la runa de fuerza y una adicción no reconocida por aceptar cualquier misión de la taberna. Todo por un silencioso objetivo.

 

Personalidad y desarrollo del pj: Naevia es una mujer camaleónica, puede seducir a cualquier objetivo gracias a las enseñanzas de las chicas del burdel durante sus años allí pero no suele acostarse con nadie. Cuando deja a un lado la fachada de encantadora serpiente de cascabel, su carácter es amargo. Odia que la infravaloren por ser mujer y que la cosifiquen es algo que le repugna. Bebe como una mujer nórdica, fuma mucho sobretodo cigarrillos largos y finos, y le encanta apostar. Su objetivo principal es hacerse tan conocida como mercenaria como para que su hermano Dirion pueda enterarse del lugar en el que está y volver a reunirse. También lo busca por su cuenta pero por el momento no ha descubierto nada. Odia a los sobrenaturales, pero por encima de cualquier especie, no soporta a los vampiros y desea dar caza a Madame Bunet.

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